Edwin Herazo: practica y promueve la psiquiatría crítica en Colombia

Edwin Herazo es médico psiquiatra, especialista en gestión aplicada a los servicios de salud, magister en bioética, magister en historia, candidato a doctor en salud pública y director del Instituto de Investigación del Comportamiento Humano. Además es conferencista y promueve el Movimiento Nacional por la Salud mental.

Edwin Herazo Acevedo practica la psiquiatría crítica en Colombia. Más allá de la teoría, la psiquiatría crítica reflexiona acerca de la manera en que se comprenden la salud mental, los trastornos mentales y el sufrimiento humano.

Para él es fundamental reconocer que en lo aprendido en las facultades de medicina y en las  publicaciones científicas hay vacíos, en cuanto a los conceptos,  los cuales no deben reproducirse ni asumirse como ciertos y absolutos.

De igual manera, este psiquiatra se pregunta cuál es el mejor camino para minimizar el poder que el médico tiene sobre el paciente. Para hacerlo, explica, es necesario establecer un diálogo y, de ser posible, eliminar la verticalidad en la relación médico- consultante. La psiquiatría crítica considera al “otro” como un sujeto autónomo, con derechos y capaz de tomar decisiones informadas.

“La psiquiatría crítica reconoce al otro como sujeto interactuante, no un simple receptor de recomendaciones y tratamientos (…) busca transformar la verticalidad en horizontalidad aliviadora, propositiva y constructiva, que permita generar lazos de confianza y aunar todas las iniciativas para lograr un anhelado estado de bienestar que lleva inmerso la construcción de un sentido de vida individual y colectiva”, afirma.

Edwin también es consciente del paternalismo que puede surgir en la práctica de la psiquiatría. Para reducirlo es indispensable el esfuerzo de los profesionales de la salud y los pacientes-personas. “Al médico le enseñan que él sabe qué es lo que tiene que hacer y al paciente-persona, en esta sociedad tan medicalizada, le enseñan a demandar soluciones mágicas de su médico para cada situación de la vida cotidiana. La evolución de esta relación debe ser una decisión que incluye una transformación social”, agrega.

Pero no basta con usar palabras amables y gentiles de parte de los médicos hacia los pacientes. Es indispensable reconocer a quien consulta como un sujeto con derechos e interactuar en condiciones de equidad; sin dejar de lado el trato cálido y compasivo por parte de los profesionales de la salud.

Ejercer la psiquiatría crítica no es fácil en Colombia. Al pensar en los obstáculos que impiden su promoción en un país con una historia de violencia socio-política, Edwin considera que el principal  obstáculo es: “un sistema de salud que está más preocupado por la sanidad financiera que por la salud de las personas, inmerso además en un sistema socio-político plagado de profundas inequidades, en el cual las élites económicas, sociales y políticas no están dispuestas a ceder su dominio”.

Una segunda barrera para la práctica de la psiquiatría crítica es el colonialismo científico bajo el cual forman a los médicos en las universidades –señala Edwin- que enseña a reproducir modelos impuestos, fallidos, y bloquea la posibilidad de conocernos, reconocernos y reinventarnos. Reinventar es todo un reto pues la psiquiatría crítica es vista como una posición anti-psiquiátrica que confronta poderes y privilegios.

La razón para que esta perspectiva se considere anti-psiquiátrica es histórica. “Los primeros movimientos desde la sociedad general y desde los mismos médicos en contra del poder hegemónico de los psiquiatras y la vulneración sistemática de derechos a las personas con trastornos mentales desembocaron en la anti-psiquiatría, desconociendo la psiquiatría como una especialidad médica capaz de contribuir a la salud mental de las personas, hasta llegar incluso a la negación de la psiquiatría”, añade.

No obstante, un grupo cada vez más numeroso de psiquiatras propone replantear las bases epistemológicas de la psiquiatría y su práctica con el fin de transformar la concepción que se tiene de la salud mental como las acciones conducentes a preservar y restablecer la salud mental de las personas. Realizar esos cambios implica también ofrecer modelos alternativos de atención.

Los nuevos modelos deben repensar, de manera permanente, la psiquiatría misma, examinar la información científica disponible, de-construir y reconfigurar los conocimientos de la práctica psiquiátrica. Así se podrán brindar mejores condiciones para preservar la salud mental en medio de la diversidad humana.

“La psiquiatría crítica se aparta de la noción de “hacer” personas homogéneas, con parámetros de salud impuestos. Desde este enfoque, el respeto a la autonomía y la diversidad, individual y colectiva, resultan cruciales”, dice.

Al reflexionar sobre la psiquiatría crítica surge una inevitable pregunta: ¿Tiene futuro en Colombia? Edwin responde afirmativamente: “El futuro de la psiquiatría en Colombia está en la enseñanza y el ejercicio de una psiquiatría crítica. En las décadas de los 60, 70 e incluso 80, existieron en el país múltiples experiencias en el campo de la psiquiatría social y comunitaria y de la atención primaria en salud, las cuales pasaron a un quinto plano cuando la venta de servicios rentables pasó a dominar el sistema de salud”.

Aunque hubo grandes avances en coberturas, insiste Edwin, estos no han ido de la mano de la calidad en la atención. La promoción de la salud prácticamente desapareció y se estableció un modelo de producción de eventos en atención en salud como si fueran mercaderías. “En este modelo de mercado de la salud, la salud mental ha sido sacrificada”, afirma Edwin Herazo.