México: Cubrimiento periodístico criminaliza y hace apología de la violencia contra la mujer

Argentina Casanova fundó el Observatorio de Violencia Social y de Género en CampecheEs comunicadora, defensora de derechos humanos y feminista mexicana. Dedica todo su tiempo a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y al acompañamiento de víctimas.

Atiende a víctimas de violencia sexual, de violencia familiar e institucional que viven a diario miles de mujeres en su país. Apoya con contactos, redes y feministas de otras ciudades e incluso de otros países para su atención y acompañamiento en litigios, atención psicológica, acceso al aborto o acciones colectivas.

Además escribe planes o proyectos con perspectiva de género, hace incidencia, mucha incidencia, por los derechos de las mujeres. Argentina afirma: “lo que hago no es un trabajo sino un principio de amor a la “prójima”.

Por: Fernanda Sánchez Jaramillo. Fotos: Cortesía de Argentina Casanova.

*Argentina utiliza el término feminicidio porque en México este hace parte de la Ley de acceso a una vida libre de violencia. Feminicidio  incluye no solo la violencia que priva de la vida a una mujer, explica Argentina, sino la violencia estructural en las instituciones. El feminicidio implica la violencia feminicida institucional cuando hay omisiones por parte del Estado, las cuales contribuyen a generar escenarios para que se cometan asesinatos de mujeres.

FSJ: ¿Relacionan los medios de comunicación la violencia contra la mujer con la salud pública y colectiva?

AC: Infortunadamente, a pesar de que hay estudios importantes sobre el impacto de la violencia de género en la productividad de las mujeres, pues son una importante fuerza de trabajo, las políticas públicas no se traducen en una preocupación o una prioridad en la agenda desde la perspectiva de la salud y el impacto en lo colectivo.

La premisa de que la violencia de género es un asunto que ocurre a puertas cerradas y de que “el marido tiene derecho a golpear un poco a su mujer”, no es asunto del pasado. En las comunidades rurales persiste la desatención a esta problemática.

FSJ: ¿Qué tan frecuente es el cubrimiento crítico y preventivo de la violencia sistémica contra la mujer?

AC:

FSJ: ¿El surgimiento de medios, alternativos y tradicionales, que enumeran el número de muertes y hacen perfiles de los asesinos contribuye a frenar la violencia contra la mujer?

AC: La multiplicidad de coberturas no ha significado en todos los casos un análisis. No se trata de contabilizar los feminicidios porque esa tarea la hacen defensoras y periodistas, desde el año 2003, el objetivo no son los números sino la incidencia.

Conocer las características de los hechos es importante para incidir en la tipificación del feminicidio a partir de probar que hay patrones de conducta de saña y de extrema brutalidad, que hablan de la violencia contra el cuerpo de las mujeres.

El Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios de México recibe información de defensoras, quienes siguiendo una metodología específica analizan  aspectos que permiten conocer el estatus judicial de los casos.

En algunos casos se han añadido particularidades como el número de niños y niñas huérfanos cuando ocurren feminicidios y casos de feminicidios-suicidios y patrones de los agresores; además, aportan análisis que van más allá de la desafortunada moda de la enumeración sin metodología.

FSJ: ¿Qué impacto tiene ese cubrimiento periodístico en la salud colectiva, en la comunidad donde vivió esa mujer?

AC: Las coberturas son una extensión de la violencia feminicida. Por un lado, una cobertura que con imágenes y/o palabras criminaliza y expone el cuerpo de la mujer víctima.

Por otro, el cubrimiento periodístico como apología de la violencia. Los artículos son manuales de la defensa patriarcal de los agresores y un mensaje  aleccionador para las mujeres. El resultado de este tipo de comunicación de la violencia contra la mujer es la conciencia de riesgo permanente por ser mujer en México.

FSJ: ¿Se ha hecho algún estudio sobre el impacto de este boom de cubrimientos necrofílicos en la salud, física y mental, de las supervivientes?

AC: Hay algunos proyectos en marcha que desde un enfoque de derechos humanos y feministas alientan a la formación de observatorios de coberturas periodísticas y sus efectos en la sociedad. No conozco un estudio como tal, pero estos proyectos nos aportarán, pronto, información al respecto.

FSJ: Abundan los protocolos sobre cubrimiento de la violencia de género en los medios ¿Cómo lograr que profesionales y no profesionales del periodismo se responsabilicen por sus contenidos?

AC:

FSJ: ¿Se ha hecho algún seguimiento a quienes conocen y estudian estos protocolos para saber si mejoraron su manera de informar ?

AC: Ese es uno de los temas en los que he incidido en varias reuniones e instancias, no hay una metodología de seguimiento. No hay evaluación ni un plan de medición con indicadores para conocer si hubo o no un cambio de coberturas.  Esto ocurre también porque el tema de la capacitación se convirtió en negocio para quienes tuvieran vínculos o extraordinarios currículums en derecho, pero cero perspectivas de género.

La capacitación a periodistas ha sido ofrecida, en algunos casos extremos, por especialistas en salud infantil o de cualquier otra área a quienes les dan un manual para “cubrir una meta”.

FSJ: ¿Cómo afecta a la salud colectiva el cubrimiento periodístico no riguroso sobre la violencia contra la mujer?

AC: Es un estudio por hacerse. Personalmente, he hecho algunos apuntes y observaciones mas de las características de las coberturas que de los efectos en la salud colectiva de las mujeres.

Sin embargo, creo que hay “contaminación” por parte de las coberturas sobre la población masculina para incrementar la saña en los crímenes que se cometen contra las mujeres.

Cuando ocurrió una violación colectiva en Brasil, ocurrieron también en América Latina y México hechos similares que derivaron en procesos jurídicos aún en marcha.

Al mismo tiempo hubo un caso gravísimo de violencia contra el cuerpo de una adolescente en Argentina, quien fue empalada, y a los pocos días se presentó y difundió en los medios un caso similar en México.

Esta “sincronía” de violencia merece suma atención por las características de imitación, pero también el “encumbramiento del criminal y/o el acto criminal”; al igual que la normalización de la brutalidad extrema en la violencia contra las mujeres.

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Argentina Casanova fue una de las comunicadoras y defensoras de derechos humanos amenazadas hace unos meses en Campeche.

A pesar de esto, ella cree que en México han aprendido a vivir con un miedo que impulsa a seguir, a transformar.

Si bien la violencia y el miedo en su país no son exclusivos de un determinado género, sabe que si se es defensora, activista, comunicadora y acompaña a víctimas los riesgos aumentan.

Son riesgos que se suman a los que cotidianamente viven las mujeres y que afronta la población en este momento crítico a causa del recrudecimiento de las violencias en algunas regiones del país.

Para contrarrestar el miedo, ella pone en acción su plan de auto-cuidado: una red en la que confía plenamente, la cual la apoyó cuando fue amenazada, su plan incluye la oración, la natación, la literatura y las “amoras feministas”, quienes la abrazan -en presencia o a distancia- y la hacen sentirse siempre cuidada y amada.

“El miedo no es para paralizarnos sino para impulsarnos a hacer todo lo que podamos para salir juntas y caminar hacia una sociedad más segura para todas las mujeres”, Argentina Casanova.

Argentina es fundadora y coordinadora del Observatorio de Violencia Social y de Género en Campeche.

 

 

 

 

How mental health language impacts stigma

On this interview, Rebecca Palpant Shimkets, associate director, The Rosalynn Carter Fellowships for Mental Health Journalism and The Carter Center Mental Health Program, explains how journalists could contribute to reduce stigma while reporting on mental health.

Some of the key recommendations are:

  • Do not describe an individual as mentally ill if it is not necessary.
  • Use specific conditions and disorders terms.
  • Do not use terms such as “insane,” “crazy,” “nuts” or “deranged”.
  • Do not link mental health to violence.
  • Be mindful of the way you describe a person living with behavioral health issues.
  • Avoid using mental health terms to describe non-health issues.
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How Mental Health Language Impacts Stigma

Colombia: Soberanía alimentaria y cambio climático

Por: Fernanda Sánchez Jaramillo. Fotos: Nación Uwa, Elkin Cárdenas y Filiberto Baquero.

Campesinos e indígenas se organizan para preservar su soberanía alimentaria

Campesinos departamento del Cesar (Colombia).

“El cambio climático tiene su origen en la extracción de la sangre, el petróleo, de la madre tierra, Ruiria, y de los demás recursos naturales existentes en el planeta, que son los cimientos que sostienen el mundo”, explica Aura Benilda Tegria de la Nación Uwa.

Esto ha afectado su soberanía alimentaria. “El establecimiento de mega-proyectos minero energéticos ha conllevado a que en nuestras comunidades se aceleren los impactos cambiando drásticamente el clima, las cosechas y disminuyéndolas”, agrega Aura.

En territorio U´wa, cultivos como el cuesco, la batata, la tena, la bagala y el maíz son perjudicados con el cambio climático, las cosechas son insuficientes para garantizar su soberanía alimentaria, han desaparecido medicinas tradicionales y con ellas rituales de su cultura milenaria.

“En diferentes partes del país los agricultores reportan cambios en las temperaturas y los ciclos de lluvia y verano, lo cual afecta sus cultivos. Por ejemplo en el municipio de Los Palmitos, Sucre, han sufrido durante cuatro años consecutivos la falta de lluvias”, explica Mauricio García de Semillas de Identidad.

En el departamento de Cauca, el pueblo Nasa ha experimentado el cambio climático, o cambio de tiempo, al que denominan eenyupthenxi, en su lengua nasa yuwe. Hay un desequilibrio en la producción. Alimentos que antes no se podían sembrar en las montañas, ahora sí. El calendario y los ciclos han cambiado: llueve más y el sol es más fuerte.

“El impacto es evidente ya que para la siembra debemos tener en cuenta el camino de la luna y el camino del sol para que las semillas den su fruto, dependiendo del camino de la luna se van generando las semillas. Con el camino de la luna no hemos tenido problemas, pero con el camino del sol sí. Los tiempos del sol antes eran de máximo tres meses, ahora se han prolongado y son más fuertes”, explica Gentil Guegia, de la Asociación Gilguero Investigativo Pedagógico Kiwe uma.

Las semillas nativas son vulnerables. Para los Nasa la mejor forma de almacenarlas es sembrándolas, pero el cambio climático afecta el tul, espacio sagrado donde viven las semillas, gracias al cual se ha conservado la autonomía.

De igual manera, en el Resguardo Palma Alta, en Natagaima (Tolima) las cosechas han sido afectadas. Ahora siembran cachaco, un plátano verde, pequeño, y el fríjol al que llaman “sin vergüenza”, rojo y pequeñito, para recuperar sus cultivos tradicionales.

“Le apostamos a la siembra del cachaco, la yuca, la ahuyama. Estamos fortaleciendo mucho lo que es la reforestación de las quebradas, los nacederos (…) Tenemos en este sector sur del Tolima el recalentamiento global, la desaparición de las semillas y el desierto de la Tatacoa que nos invade más. Estamos viendo de qué forma podemos detener el desierto y la forma es reforestando”, señala Luz Perla Cardozo quien pertenece a este resguardo.

Ella y su comunidad promueven la soberanía alimentaria. A veces, han pagado un alto precio por ello. Así lo explica:

Luz Perla contribuye a preservar la soberanía alimentaria con la cría de gallina criolla cada vez más difícil de criar debido al cambio climático y la desaparición de las semillas nativas como el maíz de las cuales se alimentan.

Ella describe orgullosa su proyecto:

Al igual que las comunidades indígenas, el campesinado en Sumapaz enfrenta el reto de preservar la soberanía alimentaria en tiempos de cambio climático. Filiberto Baquero miembro de la junta directiva del Sindicato de Trabajadores Agrarios de Sumapaz señala que procuran mantener el equilibrio ecológico en el páramo donde viven.

“Sin embargo, la imposición  de la revolución verde -bajo el pretexto de alimentar al mundo- desencadenó un acelerado deterioro de los diversos ecosistemas y sabemos que ha incidido en el cambio climático que sufrimos en la actualidad”, indica Baquero.

Sumapaz promueve la soberanía alimentaria.

Por eso lideran procesos de recuperación de las formas tradicionales de labrar la tierra, libre de agro-tóxicos y con semillas nativas, y en resistencia contra el modelo de desarrollo neoliberal.

“Defendemos es el tema de la soberanía que nos da seguridad. La seguridad alimentaria del gobierno nos lleva hechas las cosas. En Sumapaz cuestionamos esas políticas de asistencialismo, los subsidios de canasta familiar, nos llevan los productos de la Bogotá urbana (…) Creemos que la soberanía es garantizar la producción agropecuaria”, dice Libia Villalba edilesa de Sumapaz.

Declararse en Zona de Reserva Campesina de hecho, en febrero de 2015, es otra forma de defender el territorio y su soberanía alimentaria.

Libia describe esta experiencia en Sumapaz:

En el Cesar Nahum Quintero y otros campesinos experimentan los efectos del cambio climático sus cultivos, de aguacate, plátano, papa, y cebolla, se han secado porque no tienen sistemas de riego y los animales han muerto.

“Ser soberanos tiene que ir acompañado con la autonomía, tener nuestros propios alimentos, tener nuestros productos, nuestras semillas, lo ancestral y sin químicos. La seguridad del gobierno es traer bagre de China, es importarnos los alimentos y nosotros tener que comprar químicos y venenos. Ellos hablan de seguridad cuando le brindan a los viejitos unos alimentos (…) en las escuelas, unos refrigerios (…) a eso le llaman seguridad alimentaria. La seguridad alimentaria tiene que ser el resultado de la soberanía y autonomía. Cuando las semillas están patentadas por Monsanto no tenemos autonomía”, aclara Nahum.

Elkin Cárdenas dice que ha vendido sus productos por debajo del costo de producción y destaca la importancia de la soberanía alimentaria para su comunidad. “Somos autónomos de nuestro propio alimento; así como lo producimos, de la misma manera lo consumimos garantizando que nuestra alimentación sea nutritiva y sana. No dejamos a un lado la tradición de nuestros abuelos en donde la calidad de nuestro productos era la prioridad”.

Mientras los estragos del cambio climático se sienten en Colombia, el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible explica que el Programa Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) incluye la seguridad alimentaria como eje principal de los servicios eco-sistémicos.

“En el objetivo tres -promover la transformación del desarrollo para la resiliencia al cambio climático- uno de los elementos clave del desarrollo que deben guiar los esfuerzos de adaptación en el país, es la seguridad alimentaria”, aclaran en el ministerio.

La Dirección de Cambio Climático recomienda acciones de adaptación al cambio climático para favorecer la seguridad alimentaria teniendo en cuenta los distintos escenarios futuros de precipitación y temperatura.

“En términos de seguridad alimentaria se encuentran diferentes orientaciones como sistemas silvo-pastoriles, agro-ecológicos, poli-cultivos, uso de especies alelopáticas, permacultura, entre otros. Así mismo se da una orientación fuerte hacia la conservación y restauración de los ecosistemas estratégicos para la provisión de los servicios eco-sistémicos para asegurar el bienestar de los cultivos y en general, de las poblaciones”, sugiere el Ministerio, que ofrece además esta herramienta para la acción climática.  Ver aquí

Desde la academia investigadores advierten sobre el reto que representa asegurar la soberanía alimentaria en medio del cambio climático. Apolinar Figueroa, director científico del Programa de Investigación RICCLISA del Departamento de biología de la Universidad del Cauca, nos recuerda que hay más de 1.500 millones de personas hambrientas en el mundo y que la hambruna está asociada a la pobreza y la inequidad, no a la falta de producción.

“Se estima que los costos del cambio climático en la región andina sobre la agricultura, en el año 2025, serán de 30.000 mil millones al año. Colombia apenas esta enfrentando este fenómeno, hay más discurso que acción real. Se tiene dificultad en la disponibilidad y socialización de la información, por ello se busca establecer redes e intercambios de experiencias y formación para enfrentar esta condición. En ello está el gobierno, pero de verdad lo hace muy tímidamente. No hay una verdadera conciencia política y social alimentaria sobre esta situación” indica Figueroa.

“Para el 2050 debemos alimentar más de 9.000 mil millones de personas. Se requiere un nuevo paradigma para el desarrollo agrícola, uno que promueva una agricultura más biodiversa, resiliente y socialmente justa. Bien se diría  que las bases de esta alternativa son la agricultura campesina-indígena con principios ecológicos para optimizar los sistemas campesinos y desarrollar agro-ecosistemas sustentable”, precisa.

La mayor parte de cultivos de cereales de producción industrial –explica Figueroa- se destina a biocombustibles y alimento para ganado. En consecuencia, si aumentan el parque automotor y el ganado habrá más personas con hambre.

“En estas condiciones las alteraciones climáticas extremas, los golpes de frío y calor destruyen los cultivos básicos de las comunidades y estas no están preparadas para enfrentarlos (…) Los cañeros, los cafeteros, los cacaoteros etc. todos aquellos de la gran agricultura extensiva e intensiva no sufren grandes daños pues están informados y disponen de recursos para enfrentar las condiciones extremas pudiendo adaptarse rápidamente. Quien pierde es el campesino pierde su base alimentaria.

En este mismo sentido se expresa, Andrés Bodensiek, profesor de política agraria especializado en derecho de tierras de la Universidad Externado. “En términos generales opino que el trabajo de este ministerio, y de las demás ramas del poder ejecutivo, está adaptadas a los requerimientos del capital transnacional debido a que el gobierno ha hecho de este la variable principal de la economía nacional. Protección ambiental, soberanía y seguridad alimentarias no son intereses de este tipo de esquemas donde las ganancias para los extranjeros son lo más importante.

“Colombia, pese a que los medios se dediquen a hablar de la crisis humanitaria de Venezuela, ya padece un fenómeno que debería ser considerado una crisis de hambre. Según la FAO el país tiene 4.4 millones de hambrientos[i]. Esta problemática se origina en el referido modelo económico, que tiene los descritos impactos ambientales, y que ha originado sin lugar a duda la pérdida de nuestra seguridad y soberanía alimentaria durante los últimos 26 años”, insiste Bodensiek.

Acciones comunitarias

Alejandro Polo, ingeniero agrónomo cordobés, explica que es clara la afectación del cambio climático sobre la soberanía alimentaria porque los cultivos que no están adaptados a la zona, llámense híbridos, variedades, se van a enfermar como consecuencia de esa desadaptación. “Entonces, la persona tiene que hacer aplicaciones extras de pesticidas, aumentando los costos de producción y muchas veces no va a obtener cosechas que cubran esos costos. Un impacto es económico, de rentabilidad y el otro en su soberanía”.

Instituciones gubernamentales y académicos coinciden en el impacto del cambio climático en la soberanía y seguridad alimentaria, las comunidades rurales sufren las consecuencias y se organizan para enfrentarlo.

“(…) La creación de Casas comunitarias de semillas nativas y criollas es una alternativa frente al cambio climático”, indica Mauricio García. Entre tanto, la Asociación Gilguero, del Pueblo Nasa, forman a niños entre los 2 y 16 años en la siembra de la tierra, en el cuidado de la madre tierra, la espiritualidad, la semilla y los tejidos.

“Solo desde lo sagrado porque es allí donde todo tiene vida y es donde viven los espíritus mayores, los que nos cuidan y se deben respetar. Y solo así el ciclo de la naturaleza recobrará su camino, las lluvias, el viento, todos restablecerán su camino, el camino del sol”, enfatiza Gentil.

En la Asociación de Autoridades Tradicionales y cabildos Uwa iniciaron proyectos para asegurar su soberanía alimentaria, responder a sus necesidades alimentarias y conservar semillas propias como los utmura, una batata que solo se da en su territorio. Los Uwa tienen además un proyecto fortalecimiento agroalimentario ambiental, pecuario, artesanal y productivo en los departamentos de Santander, Norte de Santander y Boyacá.

En ese constante esfuerzo por conservar la autonomía y la soberanía alimentaria, campesinos como Miguel Atilano en Cotorra (Córdoba) cultivan con semillas propias, nunca las ha comprado.  Así nos lo cuenta en este vídeo: 

Entre tanto en Boyacá, Jair Naranjo, coordinador de la Escuela Agroecológica para Boyacá (Agrosolidaria) trabaja con pequeñas familias agricultoras sobre el cambio climático y su incidencia en la producción de alimentos.

“A través de ejercicios de recuperación de la memoria y del intercambio de saberes se identifican elementos históricos del cambio del clima en las regiones, las alteraciones de los ciclos de las lluvias y cambios en la disponibilidad de agua para sus cultivos, junto con los conflictos socio ambientales que esto ha generado. A esto se suma el reconocimiento de las alteraciones del suelo, de las especies animales y vegetales del entorno”, sostiene Jair.

En la Escuela Agroecológica en Boyacá identifican e inventarían las especies propias, alimenticias, medicinales u otras, y comparten sus ciclos de cultivo, ventajas y usos a través de la red de Semillas Libres de Colombia

En el Cesar Nahum Quintero participa en trueques de semillas para recuperarlas a través de intercambios y Elkin Cárdenas promueve los policultivos, las buenas prácticas agrícolas, recoge semillas de plantas para llevarlas a viveros y trasplantarlas, así protegen su soberanía alimentaria

“(…) Los U´wa tenemos la misión de proteger, cuidar y conservar a nuestra madre, el hombre Riowa (no indígena) en su búsqueda de dinero terminará por absorberla completamente porque el día en que le extraigan la última gota de sangre (Ruiria-petróleo) al mundo, no habrá un después. Este suceso no se puede compensar con nada porque no se podría devolver a la tierra el petróleo ya extraído, pero podríamos empezar porque el mundo nos escuchara, que el mundo y las grandes multinacionales comprendan que lo único que están logrando es acabar con todo lo que hoy conocemos. Esa sería una buena forma de empezar con un cambio en pro de salvaguardar nuestra madre tierra”, Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos U´wa – Asou´wa.

Miembros de la Nación U`wa

[i] https://www.servindi.org/actualidad-noticias/08/02/2016/desatencion-agrava-crisis-humanitaria-en-el-choco-y-la-guajira

*Esta historia ganó el premio estímulo periodístico y cambio climático de Claves21 y EarthJournalism Network.

“El autocuidado interpela el sentido de humanidad”, Dora Lancheros.

Dora Lucía Lancheros es psicóloga especializada en derechos humanos y magister en Desarrollo Educativo y Social. Tiene  20 años de experiencia en acompañamiento psicosocial y salud mental a víctimas de violencia política en Colombia.

Autora de Paquete pedagógico proceso de formación de terapeutas populares y multiplicadores en acciones psicosociales, de las cartillas: “Diagnóstico Psicosocial de y con Comunidades” y “Resolución de Conflictos”, y “Reflexiones desde la Practica de Acompañamiento Psicosocial y en salud mental: Lecciones Aprendidas. Además coautora de los libros: Acompañamiento Psicosocial y Atención Humanitaria en el Contexto Colombiano” y de “Construcción de una Estrategia Psicojurídica: Aprendizajes y Desafíos. Experiencia Jurídico – Psicológica Caso Mapiripán vs Colombia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Corporación AVRE.

FSJ: ¿Existe en las facultades de psicología y trabajo social, en Colombia, una cátedra sobre el auto-cuidado y para qué sirve?

DLL: No hay. Pero este debe ser un tema que atraviesa todas las facultades donde se trabaje con seres humanos. El auto-cuidado interpela el sentido de humanidad, en cuanto preocuparse y hacerse cargo del cuidado propio y el de los demás. Sirve para darle sustento a principios éticos sobre cómo cultivar las relaciones humanas que se ven afectadas en contextos de violencia socio-política.

FSJ: ¿Cuáles son las señales y/o síntomas de desgaste profesional y emocional en psicólogos y trabajadores sociales quienes trabajan con daño emocional como resultado del conflicto armado en Colombia?

DLL:

FSJ: El Programa de Atención Psicosocial y salud integral a víctimas (Papsivi) con aciertos y desaciertos en cuanto al tratamiento de las víctimas. ¿Contempla el manejo del desgaste de trabajadores y equipos, especialmente, siendo estos tan jóvenes y con poca experiencia en conflicto armado?

DLL: El Papsivi tuvo en sus comienzos estrategias de auto-cuidado que eran trabajadas con los convenios que se establecían con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Además, de ser gente joven con poca experiencia hay que sumar la intermitencia de los contratos, contratos de cinco, seis, o siete meses, por lo cual no se evidencian con claridad esas manifestaciones de desgaste emocional, esto dificulta establecer ese desgaste. En este momento, no sé cómo abordan el desgaste profesional y emocional, hasta donde sé la estrategia de la OIM ya no existe.

FSJ: ¿Cuál es el estudio más reciente sobre salud mental de quienes trabajan con supervivientes del conflicto? ¿Si no existe, considera necesario hacerlo?

DLL:

FSJ: ¿Qué medidas y programas para atender el desgaste emocional maneja AVRE? ¿Cuáles son sus recomendaciones para que un equipo de trabajo sea sostenible en el tiempo, y sus acciones sin daño?

DLL: Desde hace más de 20 años tenemos un programa de prevención del desgaste emocional que ha trabajado con diferentes equipos y organizaciones donde se abordan las medidas a nivel individual, grupal y administrativo.

La primera se refiere a la responsabilidad individual de cuidarse, lo cual no es fácil de entender en los contextos de acompañamiento a víctimas de violencia política; en lo grupal, se identifican discursos, prácticas y construimos la manera de prevenirlas o intervenir y finalmente, a nivel administrativo se involucra al área administrativa que está al margen del acompañamiento, pero que es importante y tienen mucho que decir. Allí se pueden presentar señales de desgaste, esta área es importante si vemos los equipos de una manera integral.

Sobre las recomendaciones para que este trabajo sea sostenible y se prevenga la acción sin daño, depende de cada organización. Cada una hace sus planes de auto-cuidado en los cuales establecen sus alcances y sus límites. Nosotros facilitamos pensar en estrategias de construcción de alternativas para que esos planes se vuelvan parte de sus políticas institucionales, eso tiene que ver con la sostenibilidad, y que no sea un tema añadido o se convierta con el tiempo en un “desgaste” tener que cuidarse. Es un trabajo paulatino que ha dado buenos resultados al interior de las organizaciones.

FSJ: ¿Con base en su experiencia qué hechos violentos  pueden afectar más la salud física y mental de quien trabaja con los supervivientes del conflicto armado? ¿La tortura, la desaparición forzada o la violencia sexual?

DLL: Depende mucho de cada profesional, de su experiencia y su conocimiento de los hechos victimizantes. Uno de los principales factores de desgaste emocional es no tener los conocimientos para atender o acompañar a las víctimas. Desde mi experiencia particular, ha sido la desaparición forzada por las implicaciones, porque es un crimen de lesa humanidad, por su difícil resolución y las lógicas que se generan entre los familiares de desaparecidos . Es un proceso muy exigente y lleno de frustración, no es un asunto sencillo y mucho más cuando se trabaja en zonas de conflicto donde la experiencia sigue muy viva.

FSJ: Pese a que los planes de auto-cuidado son diseñados de manera particular. ¿Cuáles elementos no deben faltar en ese plan?

DLL: La responsabilidad individual, la de equipo y no perder de vista el área administrativa. Pero además hacerle seguimiento a esos planes, que no quede en el anaquel de la organización, el monitoreo es fundamental.

FSJ: ¿A qué lugares y organizaciones pueden acudir los psicólogos y trabajadores sociales, y, en general, quienes están expuestos de manera constante a estos temas?

DLL: Hay organizaciones disponibles y también personas a nivel individual que ofrecen apoyo en casos de desgaste emocional. Un recurso sería la administradora de riegos profesionales (ARL), porque este es un riesgo profesional, pero con el conocido abordaje a una situación donde el contexto juega un papel tan decisivo.